EL ARTE DE CULPAR A LOS DEMÁS
Hay una frase que circula por ahí, una verdad universal que la mayoría prefiere ignorar mientras se regodea en su propia ceguera selectiva: "La gente siempre nota el cambio de actitud con ellos... Pero nunca se dan cuenta del comportamiento que lo provocó" . Es una genialidad que resume la hipocresia humana en dos líneas. Todos conocemos a ese espécimen: el "ofendido profesional". Es esa persona que te sirve una ración diaria de comportamientos de mierda —egoísmo, toxicidad, desprecio, o simplemente una falta absoluta de empatía— y se queda tan ancha/o. Para ellos, su veneno es "sinceridad" y su indiferencia es "independencia". Son campeones olímpicos en no mirarse al espejo. El problema surge cuando, un buen día, tú, que has estado aguantando el chaparrón, decides que ya es suficiente. Decides, sin anestesia , poner límites, distanciarte o simplemente dejar de reírles las gracias. Es en ese preciso instante cuando se obra el milagro: el ...